Una cortina no es solo decoración. Es qué tan privado se siente leer junto a la ventana, cómo cambia un espacio cuando la tela es la correcta, la forma exacta en que la luz entra.
Vamos a su casa con muestrario en mano. Vemos la luz, los muebles, el flujo. Una hora, sin compromiso.
Le entregamos dos o tres caminos posibles, con muestras físicas, sistemas y un presupuesto cerrado.
Cortamos, dobladillamos y plegamos en taller. De tres a cinco semanas, según la complejidad.
Nuestro equipo monta rieles y motores, ajusta la caída y se queda hasta que cada pliegue cae como debe.
Cada tipología responde a una intención distinta: filtrar, oscurecer, enmarcar. En la visita decidimos juntos cuál es la suya, o si su casa pide una mezcla.
Velos translúcidos que filtran la luz sin renunciar a la vista. Caída ondulada, hechos en lino belga y mezclas de algodón.
Pliegue francés, tableta o ripple-fold. Telas con cuerpo, forro térmico opcional y caída a piso milimétrica.
Oscurecimiento total para alcobas y salas de televisión. Trabajamos forros 3-pass y telas técnicas con tacto textil.
Persianas enrollables en telas screen, traslúcidas y blackout. Discretas, motorizables, ideales para fachadas modernas.
Para terrazas, gazebos y pérgolas. Filtran sol, calor y vientos manteniendo la vista al jardín.
Martha tiene un ojo que no se entrena en cualquier parte. Llegó, se sentó en mi sala, y supo qué tela necesitaba la casa antes que yo. Tres años después, los sheers caen exactamente igual.
Una visita a domicilio dura el tiempo que sea necesario, sin costo. Llevamos muestrario, cinta métrica y opiniones honestas. Si la casa no pide cortinas todavía, se lo decimos.